Mentes Peligrosas & Profesionales de la Formación

SOUL

En la película de 1995 una ex-marine y licenciada en literatura (Michelle Pfeiffer) intentaba enseñar en un instituto en el que el ambiente y las personalidades y actitudes de los alumnos no se lo ponían nada fácil. Tras unos primeros intentos fallidos de recurrir a libros de expertos de la enseñanza y sin querer resignarse a dar la situación por perdida, la protagonista toma conciencia de que ni ese centro, ni el barrio, ni las circunstancias, ni los alumnos son los adecuados para la aplicación de métodos tradicionales

Actualmente, y sin encontrarnos en un problemático instituto de California en los años 90, todos los profesionales de la formación, ya sea en el ámbito educativo o en el de la empresa, tenemos delante el reto de la Era 4.0, de las nuevas tecnologías y de los millennials. Y su principal consecuencia: la rapidez del cambio y la necesidad de adaptarnos a él (y no morir en el intento).  

De la misma forma que la inexperta profesora de la película necesita buscar métodos innovadores que consigan motivar a su difícil público, nosotros debemos dejar de lado mucha de la metodología que hemos usado hasta ahora, en la mayoría de los casos con la que nos sentimos cómodos y que dominamos, para pasar a un terreno que para muchos es totalmente desconocido.

Algunas de las preguntas que surgen en ese momento son si estamos preparados, qué roles tenemos que adoptar ahora y si seremos capaces de alcanzar la calidad que en nuestra anterior posición dábamos por supuesta. 

Antes de tirar la toalla y de lanzarnos al pensamiento de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, quizá este sea el momento de aprovechar para dar un giro a nuestra situación laboral e intentar sacar el mayor partido

La incorporación de las nuevas tecnologías a la formación implica que adoptemos roles y asumamos tareas que hasta ahora no considerábamos como nuestras, pero esto puede ser una forma de romper con la rutina y descubrir otros talentos que tal vez hasta ahora no habíamos tenido oportunidad de desarrollar. 

También es el momento de desechar prejuicios y de abrir la mente, tal vez lo que hacíamos antes no era necesariamente lo mejor y tal vez nuestras nuevas responsabilidades no están tan mal como pudiera parecer a simple vista.

Quizás podemos decir adiós a nuestros powerpoints, o al menos hasta luego, y comenzar a usar otras herramientas más dinámicas que hagan nuestras clases más atractivas. Y es posible que cambiar nuestros discursos que duraban varias horas por otros más cortos que puedan complementarse con webinars, e-Learning, foros… sea beneficioso. 

Del mismo modo que la profesora acaba ganándose a sus alumnos utilizando letras de canciones de Bob Dylan para acercarles a la poesía, nosotros podemos aprovechar todas las posibilidades que nos ofrece la tecnología actual para convertir nuestras clases en un entorno que favorezca el aprendizaje, de una manera más atractiva e interesante para nuestro público.

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